Metabolismo basal: ¿Qué es y cómo se calcula?

El Gasto Energético Basal (GEB) o la Tasa Metabólica Basal (TMB) son los términos utilizados para definir la tasa metabólica basal, es decir, la cantidad de energía gastada por un individuo en las siguientes condiciones: despierto, en posición supina, 10 horas después de una comida, con una temperatura corporal normal, una temperatura ambiental así que se mantenga la homeostasis térmica y en ausencia de estrés psicológico y físico.

En estas condiciones definidas como basales, el metabolismo representa la cantidad de calorías requeridas por el organismo para mantener las funciones fisiológicas vitales (circulación sanguínea, respiración, actividad nerviosa, actividad metabólica, actividad glandular y mantenimiento de la temperatura corporal).

En un individuo adulto, con una actividad motora media, el BEE (Basal Energy Expenditure) o cálculo de gasto energético basal (GEB), representa alrededor del 60-75% del gasto energético diario. La mayor parte del gasto calórico depende de los órganos, que aportan alrededor del 60% del gasto energético, aunque sólo representan el 6% del peso corporal.

Los órganos que más energía consumen son: el hígado, el cerebro, el corazón y los riñones. En cambio los músculos esqueléticos, que representa más del 40% del peso corporal, sólo aportan el 16% del gasto energético total. Entre los procesos celulares, por ejemplo, la actividad de la bomba de sodio-potasio y el recambio de proteínas determinan dos tercios del consumo total de energía.

Los factores que influyen en el gasto energético de hombres y mujeres son: la edad, el sexo, la raza, la masa corporal, la actividad física, la temperatura corporal, las condiciones fisiológicas y la ingesta de alimentos.

Cuanto mayor sea la masa magra, más calorías se consumen.

El gasto energético basal es el más elevado al nacer (53 Kcal al año de edad) y disminuye a valores mínimos después de los 70 años (31 Kcal a los 75 años de edad). A la misma edad, altura y peso, el BEE es menor en las mujeres que en los hombres. Esta diferencia comienza a los 3 años y aumenta rápidamente en la pubertad, que corresponde a un aumento del músculo esquelético en los hombres y de las células grasas en las mujeres.

Cuanto mayor es la masa magra, representada por los huesos, los músculos, los órganos y el agua, más calorías se consumen en reposo y durante la actividad motora.

Las condiciones patológicas también influyen en el metabolismo: un aumento de la temperatura debido a la fiebre provoca un aumento de la demanda de oxígeno y BEE. Por ejemplo, un aumento de la temperatura de 1°C provoca un aumento del BEE del 13%; por el contrario, en caso de hipotermia, la demanda de oxígeno se reduce y hay una disminución del BEE.

Las condiciones fisiológicas particulares, como el embarazo y la lactancia, también aumentan las necesidades energéticas.

La introducción de alimentos determina, a su vez, cambios en el gasto energético. Las pruebas de laboratorio han demostrado, de hecho, que el gasto energético aumenta después de una comida.

Este aumento puede considerarse como el trabajo necesario para la digestión de los nutrientes SDA (Acción Dinámica Específica) o DIT (Termogénesis Inducida por la Dieta), que representa alrededor del 5-10% del gasto energético diario total.

Una parte variable del gasto energético viene dada por la actividad motriz AEE (Activity Energy Expenditure).

Cuanto mayor sea la actividad motriz diaria, mayor será el consumo de calorías.

Cuanto mayor sea el porcentaje de actividad motriz al día, mayor será el consumo de calorías. El gasto energético total TDEE (Total Daily Energy Expenditure) viene dado, por tanto, por el gasto energético basal BEE, la energía gastada con la actividad motora AEE y el trabajo necesario para la digestión de los nutrientes SDA.

Un método óptimo para medir el metabolismo es la calorimetría indirecta, un examen clínico capaz de determinar el REE o Gasto Energético en Reposo.

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